Con el ajetreo del trabajo, las relaciones y la vida diaria, no es raro sentirse estresado. El estrés puede afectar a nuestros niveles de energía, a nuestras relaciones e incluso a nuestro bienestar general. Pero ¡no te preocupes! Hay formas de reducir el estrés en tu vida cotidiana, y hoy vamos a darte los 10 mejores consejos para hacerlo.
Tómate tiempo para ti
A veces lo único que necesitamos para reducir el estrés es dedicarnos unos momentos a nosotros mismos. Sólo 10 ó 20 minutos de reflexión en silencio pueden ayudar a aliviar el estrés y aumentar nuestra tolerancia al estrés crónico. Puedes escuchar música, relajarte e intentar pensar en cosas felices o en nada en absoluto. Si notas que tus músculos se tensan a lo largo del día, da un paseo en tu descanso.
Come sano
Comer sano te permite mantenerte bien alimentado y preparado para afrontar situaciones estresantes. Es importante empezar bien el día tomando un buen desayuno, ya que no comer puede provocar un gran bajón de energía a lo largo del día. Cambia el té verde por el café y evita las bebidas azucaradas como la Coca-Cola. Todas estas son medidas positivas para reducir el estrés.
Autogenia
La autogenia es una forma de relajación que utiliza tanto la visualización guiada como la conciencia corporal para reducir el estrés. Esta herramienta consiste en repetir dentro de tu cabeza palabras o sugerencias que pueden ayudarte a relajarte y a reducir la tensión muscular. Es una forma eficaz de calmarse, relajarse y liberarse de la tensión.
Meditación
Según una revisión sistemática de 2017 y un metaanálisis de otros 45 estudios, la práctica de la meditación provoca una disminución de los marcadores fisiológicos del estrés en diversas poblaciones. Dedicar unos minutos al día a meditar puede ayudar mucho a reducir el estrés.
Cambios en la vida cotidiana
Las situaciones estresantes de la vida cotidiana pueden provocar graves problemas de salud si no se tienen en cuenta. La mejor forma de combatir el estrés es dedicar tiempo a hacer pequeños cambios que pueden tener un gran impacto. Estos cambios pueden ir desde reservar un tiempo para centrarte en ti mismo, hasta sacar tiempo para hablar con amigos y familiares.
Encuentra una forma de dejarlo ir
Si te encuentras en un punto de ebullición, tómate tiempo para reconocer y aceptar esos sentimientos, y luego busca buenas formas de dejar ir esas emociones. Una sugerencia es realizar actividades que alivien el estrés, como escuchar música, hacer ejercicio o escribir un diario.
Mantente activo
Incorporar algún tipo de actividad física a tu rutina diaria puede ayudar a reducir el estrés. Cualquier forma de ejercicio puede ayudar, desde un largo paseo de una hora hasta ir a la piscina a nadar después de salir de la oficina. Sólo tienes que asegurarte de que es una actividad que realizas con regularidad para ayudar a reducir el estrés.
Minimiza los pensamientos obsesivos
Trata de no obsesionarte demasiado con los problemas y céntrate en cambio en lo que has conseguido. También se recomienda hacer ejercicio con regularidad por su capacidad para levantar el ánimo y reducir el estrés. Un paseo moderado de sólo 30 minutos al día ya puede marcar una gran diferencia.
Mantén el sentido del humor
El humor es una forma estupenda de reducir el estrés, e incluso en los momentos difíciles, siempre hay algo de lo que reírse. Aunque es importante que te cuides, no olvides divertirte también un poco.
Utiliza estrategias de autoayuda
Si quieres fortalecer tu mentalidad y controlar tus emociones, sigue las 10 estrategias de autoayuda basadas en la sabiduría estoica. Éstas incluyen aprender a no preocuparte por las cosas que no puedes controlar, mantener la mente clara y centrarte en lo que puedes influir, entre otras.
Tomarte el tiempo necesario para hacer pequeños cambios en tu vida diaria puede ayudarte mucho a reducir el estrés. No existe un planteamiento único para todos, pero los consejos anteriores te servirán de ayuda. Es importante recordar que, tanto si se trata de dejar el café como de hacer más ejercicio, reducir el estrés requiere tiempo y esfuerzo. Sin embargo, los buenos resultados merecen la pena.

